¿Amigos con derecho? Debes saber estar tres cosas

Los amigos con derecho son cada vez más frecuentes en la sociedad moderna. Si quieres tener una relación de este tipo, debes saber estas tres cosas. 

amigos con derecho
Foto: Referencial

USA TU INSTINTO

Elegir una dinámica o estilo de vida con una o más personas con las que se tiene sólo contacto sexual, un fuck buddy, un amante o un compañero de colchón, no es necesariamente síntoma de miedo al compromiso o incapacidad para crear relaciones con obligaciones o responsabilidades.

Sólo eres una chica que reconoce que se encuentra una etapa (en ocasines bastante extensa) en la que no tienes un interés en estructurar una relación con lazos.

Todas somos capaces de reconocer que un chico es un gran compañero sexual, pero dista muchísimo de ser la persona con la que podríamos mantener una relación del día a día, lo que concebimos o sabemos que merecemos como pareja ‘estable’.

Pero, como en todo juego, hay varios puntos que conviene respetar y que además te van a proteger de no salir de ahí medio lastimada o dejarlo a él con el corazón hecho nudo.

Porque, claro, es fácil confundirse cuando ya no sólo estamos en un one night stand. Y eso de vernos cada jueves y empezar a crear más y más química puede hacer el asunto peligroso.

ACTUALIZACIÓN

Esto debe estar en la mente de ambos siempre. No se trata sólo de tener un consenso de sólo cama, sino de que ese acuerdo siga VIGENTE en cada encuentro.

No preguntarnos o expresar si seguimos en la línea puede traer mucho dolor, ya que tal vez una de las partes ya no está conforme, pero no lo dice para no sentirse juzgado o porque (quizá se enamoró) ya está fuera del acuerdo y teme expresarlo, pues en esa actualización podría perder el contacto y, con el fin de evitarse perder a su fuck buddy, prefiere exponer y poner en riesgo sus emociones. Así que siempre expresar si seguimos en la misma línea.

TÉRMINOS

Absoluta claridad de sus reacciones. Y si una de las partes detecta que se está involucrando de manera emocional, debe compartirlo, así como su decisión de alejarse o mantenerse, dado el hecho. Pero siempre dando conocimiento de ello.

Eso de salir huyendo, dejar de contestar llamadas, mensajes o bloquear al otro, sólo porque nos aterra darnos cuenta de que nos estamos enamorando o se nos puede complicar la vida, habla de que no nos encontramos listas y ese tipo de prácticas no son, sin duda alguna, para nosotras.

Y por favor, evita irte sin explicación alguna o comenzar a hacer trucos sucios para que él se aleje. Así envías el mensaje equivocado: él se sentirá usado y desechado, no suficiente, no merecedor y una lista de ofensas sutiles que lo harán estar muy mal. Y no se trata de despertarle demonios a nadie ni dejar víctimas a tu paso.

Un lazo ciento por ciento sexual merece, como cualquier noviazgo o matrimonio, tener un cierre digno para ambas partes, con armonía, agradecimiento por todo lo que descubrimos en nosotras mismas, lo que exploramos y las lecciones integradas.

Sabiendo que una vez que dejamos de ser espejo (sexual y emocional) del otro, el aprendizaje terminó y podemos decir adiós. Aunque a veces cueste igual que soltar una relación donde sí hubo vínculo íntimo esperado.

Al final, ambos compartieron su sexualidad, cuerpos y vulnerabilidades. Se dejaron entrar en el espacio del otro y eso siempre merece y si excepción, agradecimiento.

Con información de Cosmopolitan en Español


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