Ecarri: mientras no haya un BCV autónomo, las medidas no funcionarán

El político venezolano y militante férreo de Acción Democrática (AD), Antonio Ecarri Bolívar, comparte su perspectiva del país en este momento de crisis. Advierte que hay “angustia” en la población y reitera su llamado a la oposición a la unidad.

Ecarri
Foto: Referencial

Al Gobierno le deja varios consejos: “Hay que producir un programa global económico que incluya seguridad jurídica a inversionistas, que se genere la confianza  y deje los complejos (…) creo que todavía no hemos tocado fondo, se necesita un cambio de 180 grados (…) lo que se decidió son paños calientes y lo saben, es la  verdad”.

—¿Cuál es su fotografía del país?

Un país en crisis, en ruinas, compleja situación. Mientras no haya un BCV autónomo,  que tome medidas monetarias serias, coherentes,  las medidas no van a  funcionar. Si a Pdvsa no se le invierte para que sea eficiente tampoco se va a producir de allí ganancia,  es la única empresa petrolera del mundo que da pérdidas.

Hay que producir un plan global, además necesitamos recursos porque hemos llegado a punto de crisis que no podemos esperar que comience a llegar capitales para hacer inversiones productivas a mediano y largo plazo (…) hay que quitarse los complejos ideológicos, tanto el Gobierno como la oposición.

Aquí hay que privatizar todas esas empresas que fueron estatizadas y organizar un plan para presentarlo a los organismos multilaterales para que nos auxilien (…) ir al FMI (…).

—¿Qué frena  el cambio económico?

Lo que pudiera estar impidiendo esa situación es el secuestro ideológico, el Gobierno se siente atado a un sector radical que le parece que cualquier cambio de 180 grados, que exige la realidad, es como traicionar la política de Chávez; no se terminan de dar cuenta que esa política de planificación ha resultado tremendo fiasco(…)  no se entiende por qué no se producen los cambios con mayor eficiencia y de manera holística.

Están poniendo paños calientes (…) lo que hay que hacer aquí es toda una política para que los inversionistas tengan seguridad jurídica y vengan.

—De no ser así, ¿se enrumba el país a algo mucho peor?

Yo creo que todavía no hemos tocado fondo, todavía hay una situación que podría ser peor, en este momento las estadísticas que se conocen apuntan a que estamos más o menos en más de 2 millones y medio de desempleados absolutos (…).

He estado hablando con algunos empresarios y se estiman que esos dos y medio millones de desempleados se les va a sumar un millón más por el cierre de empresas, el gobierno  no genera la  confianza, hacen lo contrario, eso de sacar esposados a un comerciante es precisamente un acto arbitrario, y cada vez que lo hace, los países vecinos se frotan las manos porque saben que de Venezuela van a seguir saliendo los capitales que quedan  y hacer inversiones como está ocurriendo en Colombia, en todo el Caribe, en otros países de América Latina.

—Pero en el discurso oficial hay mucho optimismo…

Ese es el optimismo del moribundo, ellos (Gobierno) creen que con brujería se va a curar el país, lo que se decidió son paños calientes, ellos lo saben, es la verdad,  no se está atacando  la causa de la crisis, lo que no entendemos es por qué están en contracorriente de la lógica y el sentido común, deben ver lo que está sucediendo en el mundo, la globalización vino para quedarse, y el mejor sistema para lograr mayor bienestar en la sociedad  es el sistema de mercado donde el Estado debe intervenir solo para corregir las desviaciones (…).

La salida que ven algunos venezolanos a la crisis es la de irse del país, ¿cuál es su reflexión?

Mis exalumnos universitarios me han llamado, pidiendo algún consejo, esa decisión es muy personal, individual, la verdad es que no hay argumentos para frenar el éxodo, Venezuela en este momento no le ofrece alternativas a esos muchachos que se van, es una situación grave, doloroso, es un tema serio, y la migración se está incrementando diariamente (…) Hay una depresión colectiva, angustia (…) la gente se está enfermando con las preocupaciones, hay que indagar  en las estadísticas de suicidio del país (…).

—¿Estamos lejos de un consenso nacional?

— Yo he dicho en muchas oportunidades  que  la unidad no puede ser un sanedrín sentado en Caracas, se debe estar al lado de la gente, allí no veo diferencias entre los militantes de la oposición, lo que sí hemos dicho es que en las  protestas no se debe banderizar (…) y con relación al Gobierno, nosotros siempre le hemos tendido la mano, lo malo es que ellos cuando eso sucede pretender hacer diálogos tramposos, para correr la arruga de sus problemas.

Con información de Panorama


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