Ancianos enterraron a su hijo tras 34 años de desaparecido

Máximo Cueto y Gregoria Gastelú por fin podrán dejar de buscar. La pareja peruana octogenaria recibió este mes los huesos de su hijo tras 34 años de búsqueda

Ancianos
Foto: Cortesia

El joven fue sacado a la fuerza de su dormitorio y secuestrado en 1984 por un grupo de militares en una región del sur de los Andes, que era la más violenta de Perú. La desaparición ocurrió durante el conflicto armado interno que enfrentó a las fuerzas de seguridad y al grupo terrorista Sendero Luminoso.

Los ancianos de 86 y 88 años, respectivamente, gastaron la mayor parte de su fortuna como importantes vendedores de ganado en la región de Ayacucho para rastrear el paradero de Cesáreo, un universitario de 33 años, pero fue imposible hallarlo.

Como la pareja, un incontable número de personas que va envejeciendo busca a más de 20.300 peruanos identificados que tienen la condición de desaparecidos tras las dos décadas de violencia entre las fuerzas de seguridad y los ultraizquierdistas de Sendero Luminoso.

Entre 2008 y 2012, el Equipo Forense Especializado del Instituto de Medicina Legal, en el marco de las investigaciones por uno de los más famosos casos de Perú por violaciones de los derechos humanos, realizó más de 3.000 excavaciones en un terreno de siete hectáreas. Se extrajeron 109 osamentas, muchas de ellas quemadas en un horno adyacente que los militares usaron para incinerar gran parte de los cadáveres de los que eran asesinados luego de haber sido torturados

De ese numeroso grupo de osamentas, Máximo y Gregoria hallaron una que por la ropa parecía ser su hijo, pero los exámenes genéticos salieron negativos en 2012. Lo mismo ocurrió en 2017, con otros restos.

En julio, tras un tercer examen genético de una osamenta que tenía fisuras en la rodilla derecha y curaciones de resina en la dentadura, se halló a Cesáreo, dijo el arqueólogo Luis Rueda, el jefe del equipo forense

La pareja se enteró que Cesáreo tenía el cráneo atravesado por dos impacto de bala que por la trayectoria hicieron suponer a los forenses que el universitario había sido obligado a colocarse de rodillas antes de ser asesinado.

Cesáreo fue enterrado el último sábado por la pareja en el mausoleo familiar del cementerio de Huamanga. Elder dijo que antes de ingresar a su nicho una banda de música andina tocó su canción preferida: “Adios pueblo de Ayacucho”.

Con información de Infobae


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