Ballena Azul: 10 tips para evitar que su hijo caiga en ese mortal juego

Las ballenas, animales que misteriosamente nadan hasta las costas para acabar muriendo allí de forma agónica, se han convertido en un símbolo para los niños y adolescentes que piensan en el suicidio se unan a participar en un macabro juego conocido como ‘Ballena Azul’, que contabiliza ya cientos de víctimas alrededor del mundo.

ballena azul
Foto: Referencial

El juego consiste en 50 desafíos que el adolescente debe superar, asignados a través de redes sociales o grupos de mensajería por un contacto de referencia conocido como “curador”. Algunos de esos retos parecen inocuos, como dibujar una ballena en un papel; otros se tornan más oscuros, como ver películas de terror durante toda la noche. La cruda realidad es que con cada prueba finalizada los jóvenes dan un paso en dirección a la muerte, pues el último desafío es el suicidio.

Ante la alarma que se ha encendido a nivel mundial, Juan José Martínez, investigador en psicología y salud mental de la Fundación Universitaria Luis Amigó en Medellín Colombia, explicó durante una entrevista para RT, que hay que actuar rápidamente para evitar nuevas víctimas.

El experto se refiere al juego de la Ballena Azul como un tipo de ‘ventana’ o ‘balcón’ desde el cual el adolescente y su dinámica con el entorno pueden ser observados y analizados por otros individuos. Algunos de ellos tratan de ayudar, como familiares y entidades de salud, pero otros desafortunadamente se suman al mortal desafío, especialmente jóvenes con predisposición al suicidio.

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Foto: Referencial

Al observar este terrible fenómeno desde ese ‘balcón’, Martínez primeramente nota que «el que este tipo de prácticas sean replicadas por otros habla precisamente de un fenómeno identificatorio (del adolescente) a una masa social».

A su juicio, el problema va más allá de una búsqueda de aceptación social: los jóvenes se encuentran «solos y librados a identificarse con grupos precarios y mortíferos», lo que ocasiona que los adolescentes vulnerables se queden ‘varados’ en el juego de la Ballena Azul».

Martínez, explica que se efectúa en el adolescente un fenómeno conocido como’ alienación’: el individuo pierde tanto su autonomía como su fuerza de voluntad. Es así como los sujetos en el juego quedan vulnerables a las amenazas y el ‘lavado de cerebro’ por parte de un curador, pueden ser convencidos de que son «residuos biológicos» y de que deben acabar con su vida para «limpiar la sociedad».

Detrás de ese ‘lavado de cerebro’ podría encontrarse un concepto básico para el ser humano: la dignidad, que se fundamenta tanto en la autonomía del individuo como en su fuerza de voluntad, cada persona tiene «un valor intrínseco más valioso que cualquier medida de felicidad o tristeza, beneficio o daño, ya sea para sí misma o para otras personas», pero si detecta que su autonomía y voluntad se le van de las manos (o es convencida de esto) puede llegar a optar por «morir con dignidad».

10 consejos para evitar caer en el juego de la Ballena Azul

  1. Siempre hay que hacer caso y darle importancia si el hijo lo verbaliza o si descubres que tiene fijación suicida. Es muy importante que ante una idea suicida o signos de que pudiera haberla no se tome a la ligera.
  2. Validar sus emociones. Es necesario que los padres dejen que el chico o la chica se exprese emocionalmente como necesite y que le den una respuesta empática y comprensiva. No confrontar con la idea, ni minimizar la situación o el sentimiento.
  3. Evitar momentos de tensión familiar. En estos momentos, el adolescente necesita poder estar en un ambiente que le devuelva la estabilidad y tranquilidad que él mismo no tiene.
  4. Tratar de comunicarse con el hijo para encontrar las causas de esa ideación suicida. Buscar momentos de tranquilidad para hablar con los hijos.
  5. Enseñarle la temporalidad de las situaciones. Hacedle entender que nada es para siempre y que los problemas tienen solución pero que hay que buscarla en el lugar y la forma adecuados.
  6. Compartir los problemas ayuda a encontrarles solución. Los/as adolescentes tienden a pensar que lo que están viviendo no le sucede a nadie más, que nadie les comprende y se aíslan.
  7. Si pasa mucho tiempo en las redes. Es necesario que trate de reducir el tiempo negociando con ella/él, no prohibir. Estar en contacto con páginas en las que aparecen chicos/as que han intentado el suicidio como manera de solucionar problemas es perjudicial y puede aumentar la probabilidad de que lo haga.
  8. Si está aislado socialmente de forma prolongada. Fomentar la práctica de aficiones saludables que puedan realizarse en grupo (deporte, música, cine etc.).
  9. Tratar de que esté acompañado el mayor tiempo posible. Si los padres descubren señales o comportamientos que indican claramente una posible ideación suicida, deben tratar de que su hijo esté acompañado, quitar de su alcance cualquier medio lesivo (objeto punzante, medicamentos, etc.) y preservarle de situaciones en las que pueda hacerse daño.
  10. Buscar ayuda psicológica. Los padres no pueden hacer de psicólogos con sus hijos, hay que buscar ayuda profesional tanto para los chicos como para ellos mismos.

Con información de Actualidad RT