Un joven británico fue víctima de violencia doméstica de su novia

Alex Skeel, un joven británico de 22 años, fue víctima durante años de los maltratos físicos y psíquicos de su pareja y madre de sus hijos, primera mujer condenada en Reino Unido por abuso doméstico contra un hombre.

joven británico
Foto: La Naciòn

El joven llegó a perder más 30 kilos después de que su pareja le prohibiera comer, sometiera a abusos físicos y psíquicos constantes. Nunca pidió ayuda porque se veía incapaz. Y por el estigma que hay para que los hombres digan que son víctimas de abuso doméstico.

Skeel relata que nunca olvidará el momento en que su novia, Jordan Worth, vertiera agua hirviendo sobre él por primera vez. Además, señala que lo arrinconó en la esquina de una habitación de la casa que compartían en Bedfordshire (Inglaterra), sosteniendo el hervidor lleno de agua ardiendo. La víctima dice que, llevaban tres años juntos y todo comenzó con cosas pequeñas como que no usara el color gris o que no le gustaba su peinado, pero para aquel entonces ya eran nueve los meses que venía sufriendo abuso físico continuado.
«Todavía puedo ver esa primera gota de agua cayendo sobre mi piel.Todo sucedió a cámara lenta. Me escoció la piel. El dolor no se parecía a nada que hubiera experimentado antes. Le supliqué que me dejara meterme en un baño lleno de agua fría, era lo único en lo que podía pensar que detuviera la quemazón» describió Skeel.

Una relación normal

La pareja se conoció en 2012 en la universidad y para ese entonces tenían 16 años. A Worth le había ido muy bien en la escuela y logró una plaza en la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra para estudiar arte. La joven quería ser maestra.

«Los primeros meses fue todo bien. La pasábamos muy bien juntos y hacíamos cosas de una pareja normal: ver películas o pasear.Pero pasados unos meses, pasaron cosas raras, mis padres nos habían pagado una estancia en Londres para que fuéramos a ver El Rey León. Y, de la nada, Jordan desapareció» narró.

Asimismo, explicó que apareció mucho más tarde, luego de buscarla por un buen rato, en el área de recepción del hotel, riendo a carcajadas.

«Me aisló y me impedía comer»

Con el tiempo, ya había conseguido que Alex se aislara de sus amigos y familiares, le prohibía verlos e incluso usurpó su cuenta de Facebook. Además, el joven empezó a perder peso debido a que ésta le impedía comer. «Intenté luchar contra su comportamiento, pero ella encontraba la manera de tergiversar las cosas y culparme a mí. Sabía que no tenía la culpa de nada, pero al final acaba convenciéndome y terminaba pensando: «¿qué estoy haciendo mal?».

Foto: La Nación

La pareja tuvo dos hijos juntos y él esperaba que eso cambiara las cosas «no fue así, y empecé a temer que, si la abandonaba, ella les haría daño. Así que nunca me fui», explicó el joven

«Me acostumbré al dolor»

El joven británico cuenta que el abuso mental se volvió después físico. Empezó con ella durmiendo con una botella de vidrio. Lo acusaba de estar hablando con otras chicas, él asegura que es absolutamente falso. Worth, Esperaba a que se quedara dormido para golpearlo con una botella en la cabeza «me decía ¿en qué estás pensando?».

Skeel manifiesta que ya se estaba acostumbrando al dolor porque ya nada le dolía ni sentía. La mujer, ideó otra forma de lastimarlo «después de la botella, llegó el martillo. Y después del martillo, llegaron los cuchillos, varias veces estuvo a punto de alcanzar una arteria en mi muñeca y podía encontrar cualquier cosa para golpearme» asegura.

Incapaz de denunciar

En múltiples ocasiones, a raíz de las lesiones él acababa en el hospital, y por miedo decía que se había tropezado, que se había golpeado la cabeza o que se había quemado por poner el agua de la ducha muy caliente.

Un vecino de la pareja llamó en varias oportunidades a  la policía porque escuchaba los gritos y mentía para salvarse la vida «con frecuencia tenía los ojos negros, con cardenales. Ella usaba su maquillaje para taparlo, para ocultar lo que me había hecho. Llegué a perder más de 30 kilos y  los médicos me dijeron que estuve a 10 días de la muerte, dada la restricción alimenticia a la que había estado sometido» contó el hombre.

Fin a la pesadilla

«Todo terminó en 2018, cuando un oficial de la policía vino a la casa para hacer un seguimiento de una visita que había hecho anteriormente. Ahí salió toda la verdad. Mis heridas eran tan graves en ese momento, y estaba tan demacrado después de haber perdido tanto peso. Hasta entonces lo había negado todo, pero no podía aguantarlo más.Si la policía no hubiese intervenido en ese preciso momento, creo que hubiese acabado en el piso» detalla Skeel .

El joven expresa que tuvo la suerte de tener tantas lesiones que las pruebas eran muy sólidas. Todo eso ayudó a alejar a Jordan de su vida «creo que lo que la movió a hacer lo que hizo fueron los celos. Mi familia y yo estábamos muy unidos, mis amigos eran geniales y ella me distanció de todo eso» reprochó.

«Muy pocos hombres buscan ayuda en caso de ser víctimas de abuso. Jordan nunca se arrepintió de lo que me había hecho. Ni siquiera cuando la policía vino a interrogarla. Creo que le preocupaba más que la agarraran que el daño que me había hecho. En el juicio, se declaró culpable, pero creo que para obtener una sentencia más leve. No sé cómo ha podido justificarse a sí misma su comportamiento» reveló.

El estigma

Skeel indicó que las personas que cometen abusos domésticos lo hacen porque les gusta mucho. «Es como una droga, una adicción. Y cuanto más lo hacen, más creen que pueden salirse con la suya, y cada vez se pone peor y peor. Es como si estuvieran en el cielo y tú en el infierno».

«Ellos obtienen lo que quieren. Ese control completo. Y tú vives tu peor pesadilla, algo que nunca en tu vida hubieras deseado.Había oído hablar del abuso doméstico masculino antes de conocer a Jordan. Sabía que era lo que estaba padeciendo que estaba muy, muy mal. Pero no sabía qué hacer», recalcó.

Durante todo el tiempo que vivió los abusos,  Skeel aseguró que no hubiera podido nombrar ni un solo cargo por el que ella hubiese podido ser detenida porque nunca tuvo idea. «Nunca tuve prisa por salir de esa situación. No era capaz. Yo no tenía nada y, además, teníamos dos hijos juntos. Lo único que esperaba es que la pesadilla acabara. Mi preocupación eran los niños, que estuvieran bien» apuntó el joven.

Además, subrayó que nunca puedes decirle a alguien que deje ese tipo de situación, porque a su juicio eso es lo peor «solo tienes que decir: Mira, si alguna vez necesitas hablar conmigo, aquí estoy» destacó.

Jordan fue sentenciada a siete años y medio de prisión en abril de 2018. Admitió haber tenido un comportamiento controlador o coercitivo en una relación íntima, hiriendo con intención y causando graves daños corporales.

«Cuando escuché las noticias, ni siquiera me inmuté. Ahora tiendo a no molestarme por las cosas y cuando llegó el veredicto, me dije: ‘Se ha hecho justicia. Después, sentí mucho alivio, como si me hubiera quitado un enorme peso de encima.Tan pronto como supe que ella se encontraba en la furgoneta de camino a prisión, por primera vez en cinco años pude levantar la cabeza y no tener ni una sola preocupación en mi mente». Destacó.

Jordan fue la primera mujer en el Reino Unido en ir a prisión por un comportamiento coercitivo y controlador.

Asimismo, manifestó que hay muchos estigmas que impiden que los hombres se expresen porque a menudo, la policía no toma en serio la violencia contra los hombres «las campañas de abuso doméstico suelen excluir a los hombres. Eso está mal ¿Qué tiene que ver el género con el abuso?» apuntó.

Por otra parte, Alex Skeel no piensa que todas las mujeres serán como Jordan, pero revela no estar listo para tener otra relación en este momento. Solo quiere disfrutar de las cosas que solía disfrutar cuando era niño.

Ha recibido ayuda de organizaciones benéficas de abuso doméstico de hombres. Y en el futuro le gustaría abrir un refugio para hombres que han sido maltratados «a veces pienso que la razón principal por la que estoy vivo es para crear conciencia» dijo.

«¿Por qué el cuchillo no entró en el lugar equivocado? ¿Por qué no recibí un golpe en un sitio desafortunado? Nunca llegué a tener una fractura en el cráneo y fui golpeado miles de veces Debe haber una razón para ello y es ayudar a la gente. Solo espero que las cosas puedan mejorar para otras víctimas» sentenció el joven británico.

Con información de La Nación 


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