Roger Federer emotivo tras lograr vigésimo Grand Slam de su carrera

Subió Roger Federer a recibir la Norman Brooks Challenge Cup, la sexta de una carrera que ya luce veinte Grand Slams y las lágrimas casi se le escapaban de los ojos. Con 36 años y 173 días acababa de hacer, otra vez, historia. Y comenzó su discurso: «Ha sido un día muy largo, estuve pensando mucho tiempo en el partido, nervioso, casi prefiero jugar los partidos durante el día por no esperar tanto…».

Federer
Foto: Twitter

La emoción inundaba la Rod Laver Arena y «Su Majestad» Federer siguió: «Ganar este Grand Slam otra vez es un sueño hecho realidad, una victoria de cuento. Llegamos el año pasado (a la final que ganó a Nadal) y sigo aquí. Es increíble». Entonces, cuando recibió la copa, Federer comenzó a llorar, roto, como cuando Rafa Nadal le derrotó en la final de 2009 y soltó esa frase que le salió del corazón («¡Dios, esto me está matando!»).

Esta vez se emocionó hasta el llanto con el trofeo en la mano. «¡Esto es difícil, gracias!», acertó a decir mientras la leyenda Rod Laver grababa con su móvil, mientras toda la pista se ponía en pie a ovacionarle. Mientras el mundo se concentraba en sus lágrimas. Las lágrimas de un campeón para la historia, reseñó AS.

Desde la Rod Laver, Federer paseó sereno y feliz hasta la Margaret Court Arena, donde le estaban esperando más aficionados que siguieron el partido desde la segunda pista del torneo. «Me lo voy a pasar muy bien esta noche«, les dijo. Luego retomó los pasillos para cumplir los compromisos con las televisiones oficiales, pero antes habló por teléfono con el presidente de Suiza, Alain Berset. Y al ser entrevistado por Jim Courier, se acordó de Laver, el mito australiano: «Siempre le doy las gracias a Rocket. Tipos como él son la razón de que yo juegue al tenis».


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