Serena Williams se coronó ante su hermana Venus en el Abierto de Australia

Serena Williams, de 35 años, acabó sentada en la pista central tras ganar el último punto y convertirse en la más veterana de la Era Open en levantar un Grand Slam y en asaltar de nuevo el número uno del ránking.

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Foto: Referencial

Este lunes aparecerá de nuevo en esta posición, que le arrebató la alemana Angelique Kerber en el pasado US Open, tras 186 semanas de dominio, con 700 puntos de ventaja sobre la germana, seguidas las dos por la checa Karolina Pliskova, más atrás con 5.270 puntos.

«No lo hubiera ganado (el 23 grande) sin ella. Ni uno de ellos. Sin ella las hermanas Williams no hubieran existido», dijo una emocionada Serena en la entrega de premios, sosteniendo en sus manos ya la copa de ganadora, convertida en la jugadora que más títulos del Abierto de Australia ha logrado desde la Era Open.

«Tú me has inspirado, y se merece un aplauso por su impresionante regreso», dijo Serena sobre su hermana, tras recibir el trofeo de manos de la excampeona checa Hana Mandlikova, aunque luego rectificó. «No me gusta la palabra regreso. Ella nunca se fue»

Alexis Ohanian, prometido de Serena, coofundador de la red social Reddit, fue testigo del triunfo de la menor de las Williams, que sigue mandando en el circuito a pesar de su edad.

La tercera final del Grand Slam en la que las dos jugadoras habían superado los 30 años, acabó con un error de Venus, en pleno ataque de Serena poco después del mejor punto del partido, un largo intercambio de 24 golpes, que fue lo mejor del duelo.

El encuentro comenzó muy frío para ambas, con cuatro roturas consecutivas (seis en todo el partido), y con Serena destrozando su raqueta en el tercero contra el suelo tras verse superada en uno de los puntos.

No había apenas peloteo, solo disparos a los ángulos, lucha por dominar el punto desde el primer instante del juego, pero los errores se sumaban y los aciertos no hacían del partido un duelo brillante.

Pese a todo prevalecieron los 27 golpes ganadores de Serena, más contundente y rápida que su hermana, que apenas hizo daño con su servicio, con un pobre 29 por ciento de puntos ganados, y que quizás desperdició una de sus últimas oportunidades para sumar su octavo título del Grand Slam.

Fue la séptima victoria de Serena en nueve finales de Grand Slams de las Williams, y la primera desde Wimbledon en 2009.

Con información de Meridiano