Djokovic se alzó con su noveno Abierto de Australia

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Djokovic ganó Abierto de Australia - NA
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Novak Djokovic se impuso en la final del Open de Australia a Daniil Medvedev (7-5, 6-2 y 6-2) y conquistó así su decimoctavo Grand Slam, el noveno en Melbourne. El número uno mantiene su largo idilio con Melbourne y dejó al tenista ruso completamente desarmado en su segunda final de Grand Slam. Sigue mandando la vieja guardia y el pulso por ser el mejor de la historia está más vivo que nunca.

Djokovic ganó Abierto de Australia

La final entre Daniil Medvedev y Novak Djokovic en el Open de Australia se planteaba como un desafío al status quo en el tenis por parte de la Next-Gen, a raíz de unas declaraciones de Stefanos Tsitsipas. Djokovic se pronunció y aseguró que no les faltaba calidad, pero que aún «tienen mucho trabajo por hacer». Novak llegaba así a su novena final en Melbourne, dispuesto a defender a la vieja guardia y, más importante, acercarse a Roger Federer y Rafa Nadal -ambos con 20 Grand Slams-.

Enfrente tenía a Daniil Medveded, su verdugo en tres de las últimas cuatro veces en las que se habían enfrentado y que pisaba su segunda final de Grand Slam. Un «aspirante» -como se autodefinió- al que le costó doce minutos entrar en el partido, tiempo en el que Djokovic se había puesto arriba 3-0, pero que enseguida vio neutralizado. A partir de ahí cada uno se encomendó a su servicio, sin apenas ceder puntos al resto, hasta llegar en tablas al undécimo juego.

Ahí, Djokovic dio un paso más y se aseguró el tiebreak con un juego en blanco. Le pasaba la patata caliente a Medvedev, quien se vio con un vertiginoso 0-40. O lo que es lo mismo, tres bolas de set en contra, levantó dos -una con un saque a 214 km/h-, pero a continuación se le quedó enganchada la derecha en la red y la manga caía para Nole (7-5) tras 42 minutos de partido.

La ‘vieja guardia’ ataca primero

«No voy a quedarme aquí y entregarme. Voy a hacer que muevan el culo», había dicho Novak Djokovic en relación a los miembros de la Next Gen por el relevo generacional que pretenden. Dicho y hecho. El serbio obligó a Medvedev a moverse… pero no fue suficiente. El ruso empezó la segunda manga con un break inicial, toda una declaración de intenciones que se quedaba en papel mojado, porque los siguientes cuatro juegos caían del lado de Djokovic, quien con 4-1 ya tenía los deberes hechos.

Djokovic mantuvo su saque tras un deuce para desesperación de Medvedev – lo pagó con su raqueta- y cerró la manga tras un nuevo break. Tras una hora y 17 minutos de partido, el tenista de Belgrado ya mandaba dos sets a cero en la final de Melbourne. Sólo un set lo separaba de su novena corona aussie. En el aire la pregunta: «¿Cuál sería la reacción de Medvedev?». En su carrera nunca levantó dos sets abajo, pero en la mente de muchos seguía aquella final del US Open ante Rafa Nadal cuando en una situación similar llevó el duelo al quinto set.

Djokovic doma a la ‘bestia’

Imbatible desde el pasado mes de octubre y verdugo del serbio en tres  de sus últimas diez derrotas, cualquiera daba a Medvedev por muerto.  Más cuando Djokovic cometía dos dobles faltas en el arranque del tercer set y se veía con dos bolas de break en contra. Pero reaccionó el serbio encomendado a su servicio y también ayudó que el ruso se estaba saliendo de su guion. Así de lo que podía haber sido un break a favor se convirtió en un break en contra en su primer turno de saque.

Con viento a favor, Mr. Melbourne no falló. Intratable en cada final que había pisado en Australia, no iba a ser menos en su novena pelea por el título. Siguió siendo determinante con su servicio, puso en pie al público en la grada con una buena colonia de serbios apoyando al número uno y tras menos de dos horas de partido echaba el lazo a su decimoctavo Grand Slam, la mitad en suelo australiano.

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