¡Los acordes resuenan! Dos años desde la muerte de Alirio Díaz

Los acordes resonaron aquel 5 de Julio, con un clamor que viajó a la inversa desde la Candelaria, aquel pueblito remoto en Venezuela estado Lara, hasta los lejanos parajes de Roma, para despedir a Alirio Díaz célebre ejecutante de nuestra guitarra clásica. Hoy se cumplen dos años desde que se elevó como la música que brotaba de sus dedos.

Alirio Díaz
Foto: Referencial

Con su instrumento al costado, Díaz viajó por Europa para llevar los sones de nuestra tierra, pero  siempre será recordado en las calles de su pueblo natal, dónde acudía con una melodía al ruedo apenas volvía a casa:

«Toda la familia se reunía para oírlo tocar un concierto que iba a dar en Caracas, pero nosotros lo escuchábamos primero», confesó en una entrevista su sobrino Alirio Álvarez.

Con 16 años y la determinación de ser músico, el joven Alirio recorrió Venezuela decidido a encontrar un maestro y varios fueron los que lo tomaron como su pupilo: el periodista caroreño Emilio Zubiliaga alentó sus aspiraciones y en Trujillo, recibió clases de solfeo con el maestro Laudelino Mejías.

El Tenaz trovador que fue Díaz, se entendió con el saxofón y el clarinete antes de llegar a la guitarra. Asimismo, tuvo que que desempeñarse como mecanógrafo y corrector periodístico para costear su formación musical.

A mediados de los años 40, Díaz llegaría a Caracas para formarse en la escuela de música José Ángel Lamas, dónde tuvo maestros de la talla de Vicente Emilio Sojo y Juan Bautista Plaza. En la capital demostró su virtuosismo en la Banda Marcial y los programas radiales.

Para 1951 con una beca del Ministerio de Educación, el guitarrista criollo emprende su primera gira por Europa, con un nutrido repertorio que incluía piezas propias: Desesperanza, cinco cantos populares,el niño malcriado, parte cantada de un cuento. Además, rescató el legado musical de Antonio Lauro, otro grande de las cuerdas.

El acervo musical de Alirio Díaz, trascendería las cuerdas hacia la letra impresa pues público dos libros: Música en la vida y lucha del pueblo venezolano, junto a «Al divisar el humo de la aldea nativa: memorias de infancia y adolescencia”, su autobiografía.

De sus trayectos por Europa se quedó en Italia, un país que escogió como su «segunda patria», dónde moriría a los 92 años, aquel funesto 5 de julio de 2016, cuando Alirio Díaz, emprendió un último viaje. Con un solemne homenaje musical, sus restos fueron trasladados a la ciudad de Carora, donde encontraría el  descanso eterno.2

El legado de Alirio Díaz continúa dando frutos entre esos dos países que el músico criollo hizo suyos. Cada año, Carora y Roma, celebran un concurso de guitarra en su nombre: la mayoría de los aspirantes son trovadores jóvenes, como él mismo, antes de convertirse en un maestro.

Con información de Globovisión


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