Reino Unido: Prohibida la venta de vehículos diésel y gasolina a partir del año 2030

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Prohibida la venta de vehículos diésel - NA
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Boris Johnson, primer ministro británico, informó el pasado martes 17-N que el Reino Unido prohibirá la venta de nuevos vehículos y furgonetas con motores diésel y gasolina a partir de 2030, diez años antes de lo que se preveía hasta ahora.

Los carros híbridos que tienen la capacidad de recorrer «distancias significativas sin emitir dióxido de carbono» seguirán a la venta hasta 2035; avanzó en un comunicado el Gobierno, que prevé invertir 1.300 millones de libras (1.450 millones de euros) en acelerar la expansión de puntos de recarga eléctricos.

La medida es parte de un plan medioambiental estratégico, cuyos detalles se darán a conocer este miércoles; con el que Johnson quiere «crear y respaldar» 250.000 empleos en el Reino Unido; que el próximo año albergará en Glasgow la cumbre del clima COP26.

Durante los próximos 10 años, el Ejecutivo aspira movilizar 12.000 millones de libras (13.390 millones de euros) en inversiones públicas; hacia sectores que contribuyan al objetivo de lograr cero emisiones netas de dióxido de carbono en 2050.

«A pesar de que este año ha tomado una dirección muy diferente de la que esperábamos; no he perdido de vista nuestros ambiciosos planes», dijo Johnson, que subrayó su intención de que el impulso de la economía verde mantenga efectos en el conjunto del país.

«Nuestra revolución industrial verde recibirá la energía de las turbinas de viento en Escocia y el noreste (de Inglaterra); estará impulsada por vehículos eléctricos fabricados en las Midlands (centro de Inglaterra) y por las últimas tecnologías desarrolladas en Gales»

El Gobierno está convencido que mantiene «extensas consultas» con fabricantes y vendedores de vehículos; antes de anunciar el futuro veto a los motores diésel y gasolina.

El Reino Unido «ya fabrica una proporción significativa de los vehículos eléctricos en Europa», afirma el Ejecutivo; que ayudará también a la industria con una inversión de 500 millones de libras (560 millones de euros) en cuatro años para darle un impulso al desarrollo de la producción de baterías.

Asimismo, prevé conceder 582 millones de libras (650 millones de euros) en subvenciones para rebajar el costo; y estimular la venta de vehículos de cero o «ultrabajas» emisiones.

La organización ecologista Greenpeace UK dijo que la prohibición hecha por el Reino Unido marca un «punto de inflexión histórico en las acciones climáticas».

«Si bien el cambio hacia los vehículos eléctricos no es una panacea, vetar los nuevos (coches) contaminantes de gasolina y diésel en 2030 puede encarrilar al Gobierno hacia el cumplimiento de sus compromisos climáticos», dijo Rebecca Newson, responsable del departamento de Política de Greenpeace en el Reino Unido.

La hoja de ruta medioambiental de diez puntos que avanzó el pasado martes Johnson aspira cuadruplicar en el transcurso de la próxima década; la cantidad de energía eólica «offshore» que produce el Reino Unido, hasta 40 gigavatios (GV).

Igualmente, se impulsará el uso de hidrógeno como combustible para la industria, el transporte y la generación de calor en residencias; con hasta 500 millones de libras (560 millones de euros) y se dedicarán 525 millones de libras (585 millones de euros) al desarrollo de plantas y tecnología nuclear.

El gobierno del Reino Unido pretende además convertirse en un «líder mundial en tecnologías para capturar y almacenar emisiones dañinas», y se marca como meta haber recuperado 10 megatoneladas (MT) de dióxido de carbono en 2030.

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