Venezolanos enfrentan situación económica gracias a remesas familiares

Patricia Suárez combate los estragos financieros gracias al dinero que envía su hermana desde el exterior pero, no escapa de padecer los mismos problemas de todos como conseguir efectivo o transporte

298
pasarela de pagos en linea

Patricia Suárez es una joven estudiante de Comunicación Social en la Universidad Arturo Michelena (UAM). La mayoría de su familia se encuentra fuera del país por lo que su estadía en él se limita a culminar su carrera, compromiso que adquirió con su madre fallecida.

remesas
Patricia Suárez subsiste en Venezuela gracias a las remesas que envía su hermana. (Foto referencial)

La promesa de Suárez no ha sido fácil de cumplir por la dura circunstancia económica que se vive en Venezuela pero, gracias a las remesas que le envía su hermana, ha podido subsistir. «Es rudo porque te pueden mandar el dinero pero igual atraviesas situaciones difíciles como todos», señaló.

Pese a que cuenta con ayuda monetaria desde el exterior, ella ha tenido que lidiar con hechos como el de no conseguir efectivo, tener que caminar varios kilómetros porque no hay transporte, que haya una interrupción en el servicio eléctrico, del agua o el de hacer una larga cola para adquirir un producto de la canasta básica.

El sueldo de Suárez no le da para comer 

El agradecimiento de esta estudiante del noveno semestre de Comunicación Social hacia su hermana es infinito debido a que asegura a que sin su colaboración no podría alimentarse adecuadamente, costear sus estudios universitarios y de vez en cuando, tener un espacio para la recreación a pesar de poseer un trabajo estable en las tardes.

Las labores de Suárez en una tienda le deja una ganancia de menos de dos millones de bolívares al mes. Afirma que esa cantidad desaparece en un abrir y cerrar de ojos por los múltiples gastos que tiene. El transporte de la universidad son 500 mil bolívares mensuales, la cuota de su mensualidad es de 475 mil y el resto, a duras penas le alcanza para cubrir los gastos que se generan a raíz de su trabajo de grado. «Si tuviera que hacer mercado con mi sueldo me moriría de hambre», dijo con cierta impotencia en su rostro.

Celebración 

En la que antiguamente era la casa de Alejandro Peña celebran cada vez que llega una remesa de su parte. Su hermana, Katherine, mantuvo que gracias a ella pueden alimentarse. «Él manda 50 dólares y para nosotros es una bendición porque podemos comprar carne, huevo y queso, cosa que no podríamos hacer con nuestro sueldo», resaltó.

La alegría se hace presente en la casa de los Peña cada vez que le llega una remesa 

Ella, maestra de profesión, sólo percibe sueldo mínimo. Sus padres que están jubilados por el Ministerio de Educación, reciben una pensión que asevera, no les rinde para nada motivo por el cual en las misas dominicales encomiendan a Alejandro para que el señor le de fortaleza para seguir en un país que no es el suyo, que no tiene el mismo olor ni mucho menos posee el calor de los venezolanos.

Al principio cuando Peña emigró hacia Panamá, las cosas no eran color de rosas. Los primeros dos meses no contaba con un trabajo por lo que se hundió en una profunda depresión, contó su hermana. El golpe de suerte llegó cuando consiguió un empleo como mesonero en un pequeño restaurante de la ciudad capital en donde empezó a realizar doble turno. Con su esfuerzo, pudo enviarle las primeras remesas a su familia y establecerse allá. 

Katherine Peña argumentó que aunque el proceso de su hermano no fue fácil, está orgullosa de él y quiere emprender su mismo camino para así sacar a sus «viejos» del país y también a su hijo adolescente de 14 años.

Redacción: Nina Gabriella Bortolussi/Noticias-Ahora


Somos el mismo equipo… Nuevo nombre… #NoticiasAhora