Vacunas caseras eclosionan y desatan alboroto en la comunidad científica

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De un momento a otro las vacunas caseras contra el coronavirus eclosionaron y ahora venden falsas esperanzas que preocupan sobremanera a la comunidad científica.

El fenómeno también recorre a Internet donde pululan las fórmulas de quienes se hacen llamar científicos ciudadanos. Sin embargo, sus vacunas carecen de aval científico que respalde la eficacia de las dosis.

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La revista Science sostiene que las vacunas caseras son peligrosas y además podrían sembrar desconfianza en la ciencia. Arthur Caplan y Alison Bateman-House, expertos en ética de la Universidad de Nueva York alertan que los ingredientes se envían por correo como si se tratara de una receta.

El preparado se pulveriza a través de la nariz, como un spray. Sus creadores señalan que se trata de «un elemento más de protección» frente al virus. Sin embargo, para ellos una vez aplicada la vacuna se debe continuar con el uso de la mascarilla, lavarse las manos y mantener la distancia de seguridad.

El padre de las vacunas caseras contra el coronavirus es el genetista y empresario Preston. Junto a él otros viente científicos e ingenieros que se agrupan bajo la conocida como “Red colaborativa para el desarrollo rápido de una vacuna”.

Vacunas caseras en la red

Ellos prueban sus vacunas caseras sobre sí mismos. Y sobre sus amigos, familiares y conocidos. En cuanto a su trabajo no existe impedimento legal. Ni la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) tiene potestad para impedirle a alguien que se inocule una sustancia.

Los autores de esas vacunas alegan que no tienen ánimo de lucro en medio de la devastadora pandemia. Además insisten en que a las personas les piden que firmen una declaración de responsabilidad. No obstante, algunos medios estadounidenses registran ventas ilícitas de las dosis hechas en casas.

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El pasado mes el fiscal general de Washington demandó a un científico por la venta de una inmunización no testada contra el coronavirus. Según las autoridades, la fórmula la vendieron a unas 30 personas por unos 400 dólares.

El imputado es director de una empresa biofarmacéutica. Promocionaba su producto a través de Facebook. En la red social aseguraba que apenas se necesitaba mediodía para hacer las vacuna caseras. Además se ofreció para vacunar al Alcalde.