Violet Jessop, la argentina que sobrevivió al Titanic y a dos naufragios más

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“La inhundible” fue el sobrenombre de Violet Jessop, la mujer que demostró que morir en un naufragio no era su destino. Esta argentina de padres irlandeses sobrevivió a tres graves naufragios. Uno de ellos, el más conocido de la historia: el del Titanic. Los otros dos fueron los del Britannic y el del Olympic. Su increíble historia es narrada con detalles en Genteyold.

Los padres de Violet, William y Katherine Jessop, formaban parte de la oleada de inmigrantes irlandeses que llegó a Argentina a finales del siglo XIX. Violet Jessop nació el 2 de octubre de 1887 cerca de Bahía Blanca, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Allí su padre trabajaba como pastor de ovejas. Era la mayor de seis hermanos.

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Su padre falleció cuando ella tenía 16 años. Entonces su madre trasladó a toda la familia a Inglaterra, donde ella empezó a trabajar como camarera en el Royal Mail Line. Así es como Violet comenzó su relación con los barcos.

El primer naufragio de Violet Jessop

Comenzó trabajando en el First Majestic y después fue transferida al Olympic. Eran los barcos más lujosos y suntuosos del momento. En un principio, Violet Jessop no estaba muy entusiasmada ante la perspectiva de navegar la ruta del Atlántico norte. No obstante, siguió adelante con el proyecto.

El 20 de septiembre de 1911, el Olympic chocaba contra el buque de guerra HMS Hawke frente a las costas de Inglaterra. Afortunadamente, este primer naufragio no tuvo graves consecuencias. No hubo que lamentar muertes y el barco pudo volver, dentro de una relativa normalidad, al puerto de Southampton.

Vio hundirse al Titanic

Después de este incidente, Violet se unió al equipo del Titanic. Era el año 1912 y ella tenía 24 años. Aceptó el trabajo por la presión de su familia y amistades para que formara parte del nuevo y lujoso transatlántico. Violet fue una de las 23 mujeres que conformaban la tripulación del Titanic.

En esta ocasión, como todos sabemos, el impacto fue contra un iceberg y la conclusión fue el estrepitoso hundimiento del barco y la muerte de más de 1.500 personas. En el momento de la colisión, Violet dormía en su litera. “Me ordenaron que subiera a cubierta. Los pasajeros paseaban tranquilos”, puede leerse en sus memorias.

Las otras camareras y yo miramos cómo las mujeres se aferraban a sus maridos antes de que las metieran en los botes salvavidas con sus hijos. Un oficial nos ordenó abordar al bote número 16 para demostrarles a las mujeres que era seguro”, escribió Violet Jessop.

Antes de que el bote partiera, un oficial lanzó a Violet un bebé que estaba solo en la cubierta. Horrorizada y helada, pasó ocho horas en aquel bote tratando de darle a aquel bebé el calor suficiente para sobrevivir. Los rescató el transatlántico RMS Carpathia, donde la madre de aquel bebé se lo arrebató sin expresar agradecimiento.

Su tercer naufragio

Violet Jessop regresó a Inglaterra. A finales de julio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial y el Reino Unido puso en marcha del transatlántico Britannic. Ahora Violet formaba parte de la tripulación de este barco, pero como enfermera de la Cruz Roja. En noviembre de 1916, cuando navegaba por el Mar Egeo sufrió una gran explosión al toparse con una mina.

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La explosión hundió el barco en tan sólo 55 minutos, mucho más rápido que el Titanic. El accidente causó 30 muertes. “De repente, oímos un ruido ensordecedor. Todo el salón se levantó… Me trajo recuerdos no muy distantes de la noche aciaga del Titanic”, recordaría Violet en su diario.

Tras las tres trágicas experiencias, Violet no volvió a trabajar en alta mar, hasta que cumplió los 61 años. Entonces y tal vez por añoranza, volvió a firmar con la Royal Mail Line por un contrato de dos años. En 1950, Violet Jessop, a los 63 años dio por terminada su carrera en el océano. Murió a los 84 años por una insuficiencia cardíaca.