ADX, la prisión que está a un clic de la pena de muerte

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En la ADX los presos prefieren estar muertos antes que encerrados. Foto: Agencias
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La ADX Florence, la inexpugnable prisión estadounidense le temen los más peligrosos delincuentes, pues consideran que permanecer allí es como estar muerto.

Su nombre oficial en inglés es United States Penitentiary, Administrative Maximum Facility; abreviado USP Florence ADMAX. La clasifican de máxima seguridad (supermax) y está situada en el condado de Fremont (Colorado), cerca de la población de Florence.

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No en vano a esta espantosa cárcel que integra el Complejo Correccional Federal de Florence la escogieron para albergar al Chapo Guzmán. El capo tuvo que despedirse de los suyos antes de pisar el penal que administra la Agencia Federal de Prisiones.

La estructura que terminaron de construir en 1994 dispone de 490 individuales para los incorregibles delincuentes. Allí permanecen 23 horas diarias en completo confinamiento solitario. Disponen de tiempo suficiente para arrepentirse de sus bellaquerías en un cubículo de apenas  2,1x 3,6 metros.

A la ADX, también conocida como “La Alcatraz de las Rocosas” la critican con frecuencia las organizaciones de derechos humanos. El penal situado en pleno desierto hasta la fecha ningún preso ha escapado de él. El capo Guzmán, condenado a cadena perpetua y célebre por sus fugas, tiene ahora un duro desafío.

“ADX proporciona un escenario que está a un clic de distancia de la muerte sin aplicar la pena de muerte». Así piensa Robert Hood, un exdirector de la supermax ante los medios estadounidenses.

En aislamiento total

La penitenciaría está diseñada para recluir a largo plazo a los presos más peligrosos. Recibe a los criminales que las autoridades clasifican como gran amenaza para la seguridad pública. Por ello algunos delincuentes prefieren ser condenados a la pena de muerte que pasar el resto de sus días en la ADX.

Los abogados del Chapo Guzmán vaticinaban antes de que lo declararan culpable que sería enviado a la supermax. Una hipotética fuga tendría que sortear seis torres de vigilancia y patrullas móviles con guardias armados las 24 horas del día.

El penal cuenta además con cables de disuasión para evitar aterrizajes de helicópteros. En el área perimetral también están prohibidos aviones no tripulados en el espacio aéreo de la ADX.

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Adentro existen cientos de cámaras de seguridad que controlan los pasos de los presos, puertas electrónicas impiden el acceso de los reclusos a las áreas no autorizadas. Algunos exempleados de esa cárcel recuerdan que a los presos los cuentan hasta seis veces al día.

Los calabozos por su tamaño se parecen a un puesto de estacionamiento para un carro y su mobiliario está hecho con concreto reforzado. Allí pocos pueden recibir visitas. A otros sólo se les permite ver el cielo, pues antes en la calles miraban y codiciaban lo que era suyo.

La prisión con servicios religiosos

Tienen camas, escritorio, taburete y estante, pero de cemento. También hay un monitor de TV que transmite programas educativos y servicios religiosos para tratar de que se regeneren.  Las ventanas miden casi un metro de alto. Además cuentan con ducha, inodoro y lavabo.

La entrada a la celda tiene barrotes y una puerta que impide ver al pasillo. A través de una ranura le pasan la bandeja de comida. Por allí mismo pasan las manos de los prisioneros para esposarlos antes de salir.

Detractores de la ADX señalan que el severo aislamiento genera problemas de salud mental a los criminales. Por ello los presos prefieren que los condenen a muerte, antes de ser recluidos allí.

«Ese tipo de aislamiento a menudo conduce a problemas de salud mental, lleva a las personas a tener una ruptura con la realidad», señaló Golden. «Es un lugar para aislar completamente y desorientar a cualquiera que esté allí».

Entre sus connotados presos se encuentra por ejemplo Theodore Kaczynski, el «Unabomber» que aterrorizó a EE.UU. por años con sus cartas bomba. También está Dzhokhar Tsarnaev, a quien condenado a pena de muerte por el atentado del maratón de Boston en 2013. También pernocta allí Zacarias Moussaoui, el integrante de Al Qaeda que participó en la planificación de los ataques del 11 de septiembre de 2001.